La infancia es una película de culto. Por Dennis Ávila


Foto por William Eduarte

Poemas del libro La infancia es una película de culto

EL OTRO

El Borges de Cambridge
encuentra
al Borges de Ginebra.

Ambos son cometas
que comparten la mirada
frente a un río.

Uno es viejo y cuenta la historia
como si fuera real;
el otro es joven y responde
como si fuera un sueño.

El Borges de Cambridge
argumenta cosas
que el muchacho cuestiona;
al final le confiesa
que un día quedará ciego
gradualmente
como un lento atardecer de verano.

El joven se despide
sin tocar el rostro
que tendrá
en cincuenta años.

Solo él sabe
que volverá a Cambridge
cada mañana de su vida,
para exigir al río
que devuelva sus ojos
en la tinta que corre,
eterna,
sobre el agua.

EFECTO GIROSCÓPICO

En distintos momentos de mi vida
he contemplado
la fugaz existencia
de un trompo:
remolino de madera,
fusión de aire y manos.

Fríos como pinzas
crean el viento en miniatura,
la energía del sosiego
y los moldes para la utopía
del movimiento perpetuo.

Aunque giren en el suelo
o en la mano,
nadie que creció
cerca de un trompo
podrá evadir
los códigos ocultos
en su dialecto de espiral.

Su baile es centrífugo:
seres inanimados
que viven por sí mismos.

Para ellos
la eternidad es equilibrio,
el tiempo se llama profecía
y danzar significa espectadores.

En distintos momentos de mi vida
he visto morir a un trompo:
debilitarse hasta caer,
volver a empezar.

VEINTE MIL LEGUAS DE VIAJE PERSONAL
 
El Nautilus 
fue una mantarraya de hierro 
que me seguía por las noches. 
 
Cansado del capitán Nemo, 
de un pulpo gigante 
y otros hechos literarios, 
decidió habitar mis pesadillas 
con los hilos de agua 
que dejaba tras de sí 
cuando salía de mi cama. 
 
Lo recuerdo
como el papalote de Neptuno,
saliendo del océano
–hasta nublar el sol–
para caernos encima.
 
El Nautilus fue un submarino 
que dio color 
a la oscuridad del mar.
 
Vuelvo al libro de Verne 
para repetirme: 
es una máquina buena
pero algo de este miedo 
aún enciende sus motores 
en el agua de mi pecho.

RESUMEN EJECUTIVO DEL DARK SIDE

Obi-Wan Kenobi desobedece a George Lucas:
en lugar de cerrar los ojos
y permitir que Darth Vader
lo pulverice
con su espada de luz,
se defiende.

Luke Skywalker, Chewie
y la Princesa Leia
palpitan ante el duelo.

Han Solo levanta las apuestas.

Arturito y Citripio se quitan los atuendos
para ver el combate
desde una posición
más humana que un disfraz.

Y cuando Obi-Wan y Darth Vader
dan la pelea del siglo
–en la que ponen atención
todas las galaxias–,
mi madre nos llama para ir a cenar.

Devolvemos los palos a sus escobas
y nos sentamos a la mesa,
llevando en nuestra respiración
el lado oscuro de La Fuerza.

LA MEMORIA POR DENTRO

Las personas con Alzheimer:
¿recuerdan los besos verdaderos,
las guerras infinitas,
el cúmulo de atropellos y venganzas
tras la vía láctea de sus vidas?

Esas manos que parecen buscar un mapa,
¿en qué rostro están pensando?

Para ellos un mausoleo
no es un álbum de lápidas
sino almanaques vacíos,
paralelos
al limbo de cosas por volver.

Su memoria es un columpio:
una canción
puede enviarlos a la infancia
o traerlos de vuelta
con la mirada sucia de futuro.

Una mirada que se dilata en el aire,
como si allí naciera
la epopeya de los recuerdos
y no la urna donde habita
un sufragio de caminos disecados.

Uno piensa que no debe haber
nada más triste
que el olvido del Alzheimer.

Pero hay quienes cargan
hasta el final de sus días
una amarga niñez.

[Dennis Ávila (Tegucigalpa, 1981). Una selección de sus primeros libros se reúne en la antología Geometría elemental (Casa de Poesía, Costa Rica, 2014). En el año 2016, Ediciones Perro Azul (Costa Rica) publicó La infancia es una película de culto, reeditado en El Salvador (La chifurnia), en Puerto Rico (Trábalis) y España (Amargord). En el año 2017, Amargord publicó Ropa Americana, reeditado en Puertabierta Editores (México), y traducido al árabe por el poeta Fakhry Ratrout (Al’aan Ediciones, Jordania, 2019). En el año 2019, Amargord publicó Historia de la sed. Su libro, Los excesos milenarios, resultó ganador del Premio Internacional “Pilar Fernández Labrador” (2020), con sede en Salamanca, España.]

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