Afrodescendientes en Paraguay: una lucha de 209 años por el reconocimiento. Por Valencia Wilson

Afrodescendientes en Paraguay: una lucha de 209 años por el reconocimiento. Por Valencia Wilson

Me gustaria darle las gracias a Alma Areco, una activista y feminista Afro-Paraguaya. Sin las voces como la de ella, gran parte de los esfuerzos de la comunidad afroparaguaya serían ignorados o simplemente olvidados. 

Igualmente, un agradecimiento especial a Maximiliano Britez, un colega, recién graduado de postgrado y nativo de Asunción por su apoyo durante el desarrollo de este artículo. 

Un vistazo a las contribuciones afroparaguayas ocurre a través del festival anual Kambá Cuá el 6 de enero. Kambá se refiere a la comunidad afro-paraguaya, comunidad orgullosa de sus raíces kenianas, y que participa en este festival usando colores vivos y bailes. El problema es que esta tradición anual se queda corta en el reconocimiento que se merece. En términos simples, los activistas afroparaguayas están luchando una batalla legislativa para que Paraguay reconozca que existen. La existencia en el contexto afroparaguayo significa oportunidades de educación formal y cultural, y la oportunidad de empleo. Es tejer sus esfuerzos históricos y presentes en la conciencia nacional para demostrar su relevancia actual. El Proyecto de Ley de Reconocimiento de Afrodescendientes en Paraguay comenzó como un modelo. [1]. Un reporte presentado a la ONU afirmó que el apoyo del congreso aseguraría el reconocimiento de las contribuciones afroparaguayas a todos los ciudadanos. Este artículo explora no sólo la historia de las contribuciones afroparaguayas en pueblos historicamente negros como Kambá Cuá, San Agustín de Emboscada de los Pardos Libres y Kamba Kokué. [2] Sino que además  profundiza en la lucha agotadora por el derecho mínimo de ser reconocidos por sus contribuciones y por cómo han moldeado al Paraguay de hoy. Esto también eleva las voces de los afroparaguayos y de los activistas que exigen que sus diversas voces sean celebradas todos los días en su propio país.

El Supremo y su estilo autoritario de la construcción nacional

Mientras que Paraguay es a menudo pasado por alto en América Latina, las políticas históricas del Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia o “El Supremo” no lo son. La dictadura del Dr. Francia (1814 – 1840) trae sentimientos contrapuestos sobre la visión que él tenía para el país. Paraguay se independizó en 1810, pero este camino hacia la independencia se basó en la desconfianza que tenía “El Supremo” hacia los europeos y extranjeros. Esto se hizo evidente cuando los “extranjeros” comenzaron a presenciar aumentos en sus impuestos. Sin embargo, la sanción más notable del Dr. Francia eran mandatos estrictos acerca de que “[el matrimonio] con los europeos estaba [reservado] [para] los indios, ‘conocidos como mulattoes’ o negros.” [3] Este mandato estuvo en vigor durante 26 años. Esencialmente, los “europeos” blancos no podían elegir casarse con nadie que se pareciera a ellos; esta fue una “revolución genética.” [4] Además de las leyes del matrimonio, los derecho de asilo muy liberales del Dr. Francia permitió que muchos buscaran refugio en 1822. Para algunos, “El Supremo” era un dictador, pero para los esclavizados, él aportó oportunidades y mejores condiciones en relación con las experiencias del momento. Los archivos muestran que el Dr. Francia ordenó a su comandante de más alto rango en Concepción que no devolviera a ningún esclavo fugitivo. [5] Las leyes del asilo también incluyen a José Artigas y al menos 200 de sus soldados negros de la Banda Oriental. [6] Estos soldados negros de élite fueron llamados rutinariamente para defender a Paraguay. A cambio, el Dr. Francia aportó la tierra que hoy es conocida como Kambá Cuá, San Agustín de Emboscada de los Pardos Libres y Kamba Kokué. [7] Los aportes afroparaguayos son fundamentales para la perspectiva de sus descendientes y de sus tremendos esfuerzos hoy en día.

Kambá Descendientes “La experiencia de las mujeres afroparaguayas” Panel de discusión con Alma Areco, Barbara Medina, Nathalia Toledo y Andrea Montaraz en el Centro Cultural Juan de Salazar. Crédito de la fotografía: Alma Areco

Afrodescendencia y La Negritud en Paraguay

Hay una falta de representación de la comunidad afro-paraguaya que efectivamente comunique los desafíos culturales y socioeconómicos que enfrentan. La educación cultural, los derechos de propiedad, títulos y el desempleo en relación con sus contrapartes blancas y mestizas son temas claves. Entre 2006 y 2007, la Asociación Kambá Cuá, la oficina de censos de gobierno (DGEEC) y la Fundación Interamericana lanzaron una encuesta de hogares para compilar estadísticas sobre quienes se identificaban como afro descendientes. El objetivo era recopilar datos más confiables. Una encuesta inicial sugirió que el 2% de toda la población es descendiente de Kambá. Sin embargo, la crítica de los ciudadanos aumentó debido a que las preguntas y la metodología no estaban bien desarrolladas. No obstante, la DGEEC reveló información ya conocida por la gente; muchos afroparaguayos vienen a la provincia Central, Paraguarí y la Cordillera. Por lo tanto, la enseñanza de la historia Kambá depende de estas provincias y se extiende a reuniones con miembros que brindan espacios seguros para hablar sobre la Afrodescendencia y La Negritud en Paraguay. Los temas recurrentes también incluyen el autodescubrimiento, el estigma, la descriminacion y el racismo hacia los adultos y niños. Mientras continúa la espera de 209 años, estos espacios sirven como una oportunidad para que los paraguayos blancos y mestizos hagan también su parte del trabajo. Al educarse y desafiar a sus amigos y colegas, se convierten en verdaderos aliados que trabajan para construir una sociedad más inclusiva.

Kamba Descendientes Afro-Paraguayas, “Afrofeminismo en Paraguay”. Panelistas (de izquierda a derecha): Marian Álvarez, Fátima Gutierrez, Alma Areco y Marta Mondrian en el Centro Cultural Juan de Salazar | Crédito de la fotografía: Alma Areco

Educar y elevar: Kambá Descendientes

Las organizaciones y proyectos comunitarios a menudo son solo eso: proyectos personales y grupales llevados por activistas negros. A pesar de que el gobierno no cuenta con fondos para estas actividades culturales, el trabajo recae en activistas negros más jóvenes y “artivistas” como Alma Areco. Alma, una Kambá Descendiente y estudiante de la Universidad Nacional de Asunción, vive en el Departamento Central, en las afueras de Asunción. Cuando era joven, su padre le enseñó la importancia de su descendencia Kambá, la narración oral y las tradiciones, como lo hizo también su abuelo con el padre de Alma. Alma abraza las tradiciones orales y ella y su hermana usan trenzas a pesar del estigma social y del racismo que enfrentan. Además del estigma social y del racismo, enfrentan el atrevimiento inapropiado de personas que no forman parte de la comunidad afroparaguaya que cuestionan quiénes deberían usar trenzas. Aquellos que no son parte de la comunidad terminan imponiendo controles sociales basados en su percepción de “negritud”; para que quede claro, eso es inaceptable. Este tipo de interacciones llevaron a Alma a crear Kambá Descendientes para atraer a otras mujeres afroparaguayas para juntar y discutir las situaciones que enfrentan continuamente. Además de Kambá Descendiente, Alma creó Voces.Negras que une a hombres y mujeres para discutir las percepciones y realidades de ser afroparaguayo. Esto no es solo una herramienta educativa, sino que ayuda a construir lazos fuertes y a transmitir sus contribuciones culturales a la próxima generación. La aprobación del Congreso del Proyecto de Ley de Reconocimiento de Afrodescendientes no solo ayuda a cumplir con su compromiso con la ONU, sino que reconoce que Paraguay debe hacer más para educar a su población. Esta aprobación es un comienzo y los avances que apuntan a ampliar las contribuciones de los afroparaguayos en la educación cultural, el desarrollo social y el aumento de las oportunidades de empleo. Más aún, al reconocer a los afroparaguayos esto podría impulsar a sus ciudadanos y políticos a aprobar leyes contra la discriminacion que permanecen dormidas en el Congreso. Hasta la fecha, Paraguay no ofrece ninguna protección para quienes han sido discriminados por motivos de raza. Estas comunidades no deben llevarse todo el peso, y después de 209 años en la sombra, la aprobación del Proyecto de Ley de Reconocimiento de Afrodescendientes reconoce y salvaguarda los aportes interminables de los afroparaguayos, una deuda histórica que se debió saldar hace mucho tiempo.

Notas

[1] Para obtener más información, consulte en la página web del Senado de Paraguay el “Proyecto de Ley ”Que reconoce a la población afrodescendiente del Paraguay como una minoría étnica e incorpora el legado de las comunidades afrodescendientes en la historia, su participación, y aportes en la conformación de la nación, en sus diversas expresiones culturales (Arte, Filosofía, Saberes, costumbres, Tradiciones, y Valores)”.

[2] En guaraní, Kamba Kokué significa “finca de negros”.

[3] John Hoyt Williams. “Paraguayan Isolation Under Dr. Francia: A Re-Evaluation”. Hispanic American Historical Review 52, no. 1 (February 1972): 102–22. https://doi.org/10.1215/00182168-52.1.102.

[4] Lawrence Edward Crockett, Jr. “Landlocked and Unwanted: The Afro-Paraguayan Dilemma” (PhD diss., University of Texas at Austin, 2017), 73, https://repositories.lib.utexas.edu/bitstream/handle/2152/62965/CROCKETT-DISSERTATION-2017.pdf?sequence=1.

[5] Williams, 119.

[6] Mientras Artigas iba acompañado de 200 hombres negros, estaban sus mujeres y sus hijos. Los informes indican que un total de 400 personas se unen a Artigas.

[7] Todavía hay problemas de títulos de propiedad para los afroparaguayos debido a los procedimientos de titulación de tierras del Dr. Francia.

Sigue a Alma a través del Instragram @voces.negras

Para más información general: Red Paraguaya de Afrodescendientes

Kamba Descendientes Parte 1 – Conversatorios de mujeres negras y afroparaguayas
Kamba Descendientes Parte 2 – Conversatorios de mujeres negras y afroparaguayas

Valencia Wilson es una estudiante de máster en el Programa de Estudios Latinoamericanos de la Escuela de Servicio Extranjero Walsh de la Universidad de Georgetown. Sus experiencias en América Latina y en particular en la ciudad de Bogotá en Colombia, nutren su investigación sobre el desarrollo y la economía política en la región. Mientras en Bogotá estudió en la Universidad de los Andes y trabajó con la Oficina de Evaluación y Estrategia para La Agencia Reincorporación y la Normalización (ARN). Esta experiencia aumentó su expertis en el estado de derecho, la gobernanza y los derechos humanos. El objetivo de Wilson es elevar las voces marginalizadas que históricamente se han olvidado en América Latina. Wilson ha sido publicada en LatinoGiant, una agencia de noticias que promueve el activismo dentro la región. Además de ser estudiante de posgrado, Wilson es una profesional dentro del campo de desarrollo internacional con más de 10 años de experiencia. Wilson se enfoca en el diseño estratégico, posiciones de liderazgo, de consultora analista y apoya proyectos de desarrollo que promueven iniciativas nacionales e internacionales por mantener la paz.

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